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sábado, 12 de marzo de 2011

AVENTURA EN LA CLÍNICA DE FISIOTERAPIA

Como cada sábado me dispongo a desahogarme con vosotros de los avatares del día a día, intentando tomármelo con el mayor humor posible (si no nos lo tomamos así, sería imposible asimilar ciertas cosas). Me encuentro mucho mejor de mi contractura y como ya lo que quiero es ponerme a funcionar lo que mejor se me ocurre es ponerme en manos de un fisioterapeuta para que termine mi puesta a punto. El primer día toda nerviosa me voy para la clínica como el que va al santuario de Lourdes o de Fátima para encontrar su milagro. Me atiende un chico la mar de simpático, guapote (que es de agradecer) y seguro de lo que hace y me dice que tengo las cervicales echas una pena, se lía a darme un masaje que, bueno, no resultaba nada agradable pero era necesario y yo lo aguanté con valentía. La cosa se empeoró cuando con unas ventosas similares a las ordeñadoras de las vacas, me recorría la espalda de arriba a abajo y dolía algo más de lo que me esperaba. Poco después sale de la habitación y entra con un puñado de agujas....a mí sólo se me ocurre decir: "-que es, ¿para que elija una?". Con un a sonrisa el buen señor me dice que no con la cabeza..¡¡SON TODAS PARA MÍ!!. Con espanto veo que se acerca con una de esas banderillas a mi ojo y le digo muy sorprendida: "-¡no me irás a pinchar en un ojo!". Con infinita paciencia me explica que no, que me pinchará en el entrecejo, en lo alto de la cabeza y en los omóplatos...¡cosas de la acupuntura!. Me las deja unos minutos y cuando vuelve, me pregunta que si me he relajado...¡¡quien se relajaría con semejantes banderillas clavadas como los toros!, le contesté que bueno, algo más tranquila que al principio sí estaba. Entonces me quita las agujas, me agarra del cuello y me dice:"-deja caer todo el peso de tu cabeza, relájala..." y con una maniobra que ni sé, ni quiero saber cómo, me pega un meneo del cuello acompañado de un doble crujido que ¡ay! a mí sólo se me ocurrió decir:"-¡uich, ya me he roto!". Lo peor es que me quedaba la misma maniobra para el otro lado del cuello, y lo mismo: relaja el cuello y...crack, crack. Sensación de angustia pero luego una grata sensación de bienestar como hacía tiempo que no me había sentido. "-bueno, eso es todo por hoy. hasta el viernes: calor seco, nada de esfuerzos y pasea". ¡si me veis por el pasillo, me parecía a la hermana de Cuasimodo( el jorobado de Notredame). Llego a mi casa como el que vuelve de la guerra: el entrecejo como un tomate, la cara colorada-amoratada(de estar bocaabajo en la camilla) y al ver Rafa mi espalda sólo se le ocurre decir:"-vuelve ahora mismo a la clínica y que te hagan un justificante de que yo no te he hecho eso". Tenía toda la espalda llena de puntitos rojos(de la presión ejercida en el masaje) y tenía a modo de tatuaje a ambos lados de la espalda dos inmensos círculos(de la antes mencionada ventosa-ordeñadora de vacas), vamos que si en ese momento me voy a lo de las mujeres maltratadas le busco un lio a Rafa.Al día siguiente no me podía rozar ni la camiseta de lo sensible que lo tenía, pero después me sentí mucho mejor.Bueno, llega el viernes y vuelvo a la clínica, voy algo más tranquila porque al encontrarme mejor pienso que me dará un masajito y ya está. El fisio me dice que me encuentra mejor, pero me vuelve a dar el masaje que parece que estuviera buscando petróleo en mi espalda, después la dichosa ordeñadora otra vez que por donde pasa va dejando huella y cuando creo que ya ha terminado, que ya me voy...¡aparece con¿cuatro? ¡no! con siete agujas y todas para mí. Me clava dos en el entrecejo que..¡como duelen las joias!, otra en lo alto de la cabeza y que medio en broma le digo: "-no aprietes mucho, no me vayas a dejar tonta", otra en el "entreteto" que también dolió lo suyo, una debajo de cada oreja(me sentí como un pollo al que van a desangrar) y para terminar una en cada mano...la zona pulmonar, me explica y yo para ver si me ahorro esas dos le digo:"-no, si ya hace más de un año que dejé de fumar". Mi fisio, siempre con su paciente sonrisa en los labios, me explica que son para esa zona, pero no específicamente para los pulmones.Osea que me las clava tambien y despues de 10 minutos por fín me desclava y me dice que me puedo ir, que ya puedo irme a trabajar(con cuidado) y que lo llame en unos días. Vuelvo a salir como Cuasimodo por el corto pasillo y salgo a la calle(parezco la mujer marcada). El frescor del aire me consuela y aunque dolorida(se que me duraran unas horas nada más) me siento feliz, con fuerzas renovadas y ganas de volver con mis niños(que ya me han dicho que me echan mucho de menos y algunos lloran todos los días al entrar). Intentaré cuidarme, cuidar mis posturas y bueno....lo que tenga que venir, que venga....¡AQUÍ LO ESPERO!.

                         

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