Amigos que me siguen..

sábado, 19 de marzo de 2011

MI OTRA CASA, EN ALCALÁ

No tenía ni los 20 años cumplidos, cuando un telegrama me anuncia que me van a dar mi primer trabajo serio,me tengo que presentar en la Delegación el lunes a las 9 de la mañana en Jaén y resulta que como es agosto, yo estoy pasándomelo bomba(se supone que iba a estar dos semanitas) en la playa con mi amiga Cati. Ni os cuento el fín de semana que pasé: haz la maleta aprisa y corriendo, vamos a renfe a ver si hay billetes de vuelta para mañana, despídete de tu semana y media que te quedaba de playita y ¡hala! de vuelta a casa. Cuando el lunes me presento toda formalita, un señor me dice que es para un trabajo en Alcalá la Real...y a mí que de la provincia sólo conocía  mi Úbeda natal,  Baeza y  la capital, sólo me dió por decirle"...y eso ¿dónde está?..". Éste señor mirándome por encima de sus diminutas gafas me dice:"...pués en la otra punta de la provincia de donde tú vives..." (psicología que tenía el hombre), además de informarme que en plan de autobuses lo llevaba negro porque había muy pocos y sólo entre semana y como yo estaría trabajando, no podría ir muy amenudo a casa(este tío debía de ser familia del hombre del saco o algo así, porque tenía una mala leche impresionante). Lo que tenía muy claro es que era mi oportunidad y no podía renunciar a ella, el resto ya lo solucionaría sobre la marcha así que firmé. Allí mismo conocí a una tal Lola y otra chica llamada Sole, que curiosamente iban a trabajar en el mismo sitio que yo, me causaron muy buena impresión y eso me animó a pensar que había tomado la mejor decisión. El 4 de octubre de 1989 cogí mi maleta y a las 7 de la mañana subí al autobús que me llevaria a mi destino (por poco tiempo, pensaba yo, en cuanto pueda pido traslado a mi casa). Os puedo decir que el viaje duró 5 horas incluidos los trasbordos y os puedo asegurar que  la mitad del viaje me la pasé llorando pero después del trasbordo me volví a encontrar con Sole y decidimos que buscaríamos piso juntas, en el autobus tambien conocimos a Fernando que era otro chico joven que iba a trabajar tambien  con nosotras. Al llegar al centro conocimos al resto del personal y me sentí muy cómoda, todo el mundo era muy amable, te ofrecían su casa y su ayuda para todo, Antonio que siempre estaba de cachondeo, M. Toñi que era todo un caracter, Juani que nos ofreció su casa a Sole y a mí hasta que encontráramos algo, Lola que ya conocí en la delegación y sobre todo mi M. Ángeles, que gracias a ella Sole y yo encontramos piso y que en un futuro seríamos vecinas y muy amigas. Éramos una familia en un centro que aún no se había abierto al público, eso nos unió más todavía. En nuestros ratos libres íbamos juntos al mercadillo, a comprar, comíamos juntos en los restaurantes de los alrededores, salíamos juntos en las tardes-noches y recibíamos con cariño al personal que poco a poco se iba incorporando al centro. Dimos la bienvenida a un chico que vino para el mantenimiento..(años después se convertiría en mi marido), vinieron más puericultoras: Paqui, Pili, Nati y M. del Mar; y al poco tiempo supimos que ya teníamos directora...¡Qué intriga!, ¿como sería?,Pués  resultó ser como el resto de compañeros que allí conocí: una persona estupenda a la que todavía quiero mucho. Por fín abrimos nuestro centro y empezamos a funcionar, no puedo hablar nada malo de los 17 años que allí pasé, al contrario: hice amistades que nunca voy a olvidar, me realicé como profesional y como persona y aprendí que las buenas oportunidades sólo pasan por tu vida una vez y tenemos que aprender a tomarlas fuertemente y aprovecharlas a tope. Hoy desde mi casa definitiva lejos de allí y después de 5 años de dejar  lo que fué "mi segunda casa", sólo puedo decir que añoro aquellos tés en casa de Paqui y Feli al salir del trabajo (era como una hermana para mí, compartimos mucho) , que echo de menos las noches de "juerga" con Pili y su peña, aquellos cafés con mi Lola y mi Pepi y todo el que quería apuntarse en el bar del parque, las risas en el trabajo(sobre todo con Lola que era la seño más risueña de todo el centro), los ratos de charla con Carmen Rosa en las siestas o con Nati en nido...en fín, allí me casé, allí fuí madre por primera vez, reí, lloré y tuve toda clase de vivencias que forman parte de mí y que nunca voy a olvidar. Sólo quiero deciros:
    GRACIAS POR FORMAR PARTE DE MI VIDA, NUNCA OS VOY A OLVIDAR.

                            

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